Buenos Aires (Especial de NA por Martín Hermida) –- Con todas las letras, Argentina apretó a fondo el acelerador en torno al diferendo histórico que mantiene con Gran Bretaña por la soberanía de las Islas Malvinas, en busca de lograr algún avance. O lo que es lo mismo, en estos tiempos de fiebre futbolera, metió presión de tres cuartos de cancha hacia delante, mirando el arco contrario.
Más allá de las comparaciones, que enseguida remiten a la rivalidad deportiva entre Argentina e Inglaterra y a los goles de Diego Maradona, lo que ocurrió en los últimos días marca un sensible cambio de táctica de parte del Gobierno en este tema.
Si bien el reclamo es el mismo (que Gran Bretaña se siente a negociar con la Argentina la soberanía del archipiélago, como lo vienen reclamando las Naciones Unidas desde la década del 60), en los últimos días se vio que los métodos fueron un poco más ampulosos.
Según la óptica de los negociadores del Palacio San Martín, se quiso mostrar fronteras afuera que hay una política más enérgica y la decisión de darle al tema una mayor exposición. La idea es aprovechar cada foro para mantener vivo el reclamo y de paso dejar en claro que Gran Bretaña incumple los llamados al diálogo que hace la ONU.
El último jueves, en la reunión del Comité de Descolonización de las Naciones Unidas, llevada a cabo en Nueva York, fue aprobado "por consenso y sin objeciones" una nueva resolución de ese cuerpo que exhortó a ambos países a reanudar la discusión por la soberanía sobre las Malvinas. Y de paso, avala al secretario general de la ONU, Kofi Annan, para realizar gestiones de "buenos oficios" a tales fines.
El que presentó el proyecto este año ante el Comité fue Chile. Según destacó la Cancillería, hubo un apoyo fuerte de los países de la región (en especial los del Mercosur). Por ejemplo, Paraguay resaltó las veces que el bloque avaló a la Argentina en esta cuestión.
Y en especial puso de manifiesto el papel de Uruguay, teniendo en cuenta la controversia que hoy en día separa a los dos países por las papeleras que se están construyendo en Fray Bentos. En ese sentido, se destacó que Uruguay, a través de su representante en el Comité, dijo que "de lo que se trata es de la imposibilidad juridical de que los habitantes de Malvinas opten por vivir bajo la soberanía de un país en el territorio de otro. Los habitantes de Malvinas no pueden elegir ser súbditos del Reino Unido bajo soberanía británica en territorio argentino".
Cuando le tocó hablar en la reunión del Comité, el canciller argentino, Jorge Taiana, desgranó detalladamente algunos de los conceptos "clave" que sostiene el país en su puja con Gran Bretaña. Por ejemplo, uno de ellos consiste en rebatir la idea de que es necesario respetar la "autodeterminación de los pueblos", en referencia a los habitantes de las Islas.
"La aplicabilidad del principio de libre determinación a la Cuestión Malvinas debe ser considerada a la luz de las circunstancias que la condicionan en su ejercicio. En tal sentido, el mismo sería erradamente aplicado en una situación como la de las Islas Malvinas en la que parte del territorio de un Estado independiente –Argentina- ha sido separado, contra la voluntad de sus habitantes, en virtud de un acto de fuerza perpetrado por el Reino Unido en 1833, siendo que la República Argentina, como Estado agraviado, ha protestado desde entonces y permanentemente por esta situación", dijo el canciller.
Y agregó: "La población originaria ha sido desalojada por este acto de fuerza, sin posibilidades de retornar, y súbditos de la potencia ocupante la han reemplazado. (…) El principio fundamental de la libre determinación no debe ser utilizado para transformar una posesión ilegítima, en una soberanía plena. Aplicarlo al caso concreto de las Islas Malvinas, implicaría un absurdo".
Con respecto a otro de los "ejes" (la negativa del Reino Unido a cumplir con los llamados de la comunidad internacional a reanudar las negociaciones por la soberanía), Taiana recordó las 41 resoluciones del Comité de Descolonización (viene haciéndolo desde 1965) en las que se pidió esa disposición al diálogo.
"Mi Gobierno –dijo el ministro- ha reiterado en cuanta ocasión ha tenido su voluntad negociadora. El Reino Unido, sin embargo, ha desoído los sucesivos llamamientos de los foros multilaterales, obstaculizando con su negativa la solución de la controversia y el progreso del proceso descolonizador. Esta falta de progresos tan prolongada debe ser motivo de preocupación de las Naciones Unidas. Por esta razón, se hace extremadamente necesario que el Secretario General continúe la misión renovada de buenos oficios que le ha sido encomendada por la Asamblea General, a fin de asistir a las partes en el cumplimiento de lo que ha sido requerido".
En medio de esta controversia (Gran Bretaña asegura que este es uno de los peores momentos en la relación bilateral desde los años 90), Argentina marcó también los "ilegítimos actos unilaterales británicos", entre ellos la realización de actividades de prospección sísmica de hidrocarburos y adjudicación de licencias para la exploración y explotación de minerales y de pesca (fuente de ingresos para los isleños).
Y en tren de pasar facturas, Taiana también puso sobre la mesa el tema de los vuelos a las Islas desde el continente. Recordó que Argentina propuso al Reino Unido, en noviembre de 2003, establecer servicios aéreos regulares directos entre las islas y el territorio continental argentino, operados por empresas aerocomerciales locales. Y agregó: "La Argentina continúa a la espera de una respuesta británica satisfactoria, lo cual abrirá, sin duda, nuevas perspectivas mutuamente constructivas tanto para argentinos como británicos".
Sin lugar a dudas, el Gobierno plantó bandera frente a esta cuestión y dio un paso más en sus críticas a Londres por su manera de manejar el conflicto. Habrá que ver si la estrategia continúa y se profundiza, y además qué respuesta encuentra desde el otro lado del Atlántico.



