La técnica Pilates es una integración armónica de acondicionamiento físico y control conciente sobre la corporalidad y el movimiento. La gran similitud existente entre ésta y el moderno concepto neuro-mecánico de rehabilitación, la convierten en una técnica de plena vigencia y en progresivo desarrollo.
De acuerdo a diversas investigaciones, el sistema de estabilización de las articulaciones de nuestro cuerpo posee tres componentes básicos: una parte activa (muscular), una parte pasiva (osteo-ligamentosa) y una parte controladora que está a cargo del Sistema Nervioso Central.
Cualquier problema que afecte en forma aislada o simultáneamente a una o a varias partes de este sistema, conducirá inequívocamente a la inestabilidad articular y a la pérdida de la relación normal entre las estructuras anatómicas de una articulación o segmento móvil. Esta situación determinará en un periodo de tiempo variable de una persona a otra, la aparición de tensiones musculares y ligamentosas en las superficies articulares, lo que desde el punto de vista clínico se traducirá en malestar, dolor, limitación funcional, y cambios anatómicos de las estructuras involucradas, generalmente en este mismo orden de presentación y en forma secuencial, rara vez de aparición simultánea.
Así, por ejemplo, la artrosis temprana, las discopatías en la columna vertebral, las tendinitis crónicas, etc. sin duda son favorecidas o provocadas por el desbalance en el sistema estabilizador de las articulaciones y constituyen manifestaciones relativamente tardías de un proceso que puede llevar mucho tiempo de evolución en el momento de hacerse sintomático.
Con nuestro tipo de trabajo, el músculo hace fuerza en su estado de elongación (estirado), lo que lleva a un trabajo de crecimiento en largo y no en ancho; esto permite no sólo tener más fuerza sino además, disminuir la tensión sobre los tendones y también la presión ejercida entre los huesos de una articulación y sus estructuras de sostén (ligamentos, cápsulas articulares, cartílagos).
Este trabajo muscular se logra, en la técnica Pilates, gracias al alto nivel de concentración y control sobre los movimientos que exige la correcta ejecución de la técnica y al uso de implementos dotados de resistencias que ofrecen una tensión variable y dinámica, como la resistencia ejercida por los resortes.
Los principios utilizados en nuestra técnica Pilates operan de la misma forma en cualquier parte de nuestro cuerpo. El objetivo del movimiento funcional sin dolor se alcanza cuando hemos sido capaces de incorporar a nuestro repertorio inconsciente nuevos patrones de movimiento y postura, más naturales y más eficientes, con articulaciones estables y alineadas con musculatura fuerte, tónica, flexible y balanceada.



