SEGUNDA JORNADA DEL JUICIO
EL ACUSADO DEL HOMICIDIO DE MENDIZABAL QUEDO MAS COMPLICADO
La fiscal amplió la requisitoria de pena y le pediría la máxima condena que prevé el código penal. El imputado declaró y responsabilizó del hecho a su cómplice aún prófugo. Una testigo se desmayó al reconocerlo.La segunda y última jornada del juicio por el homicidio del empresario Horacio Mendizábal, no aportó demasiadas sorpresas, pero sí dejó en claro que será muy difícil que el único acusado, Marcelo Anibal Pisani, logre ser declarado inocente. Lo más destacado, fue su declaración ante el Tribunal Oral Nº 2, donde volvió a ratificar su versión de los hechos, la misma que había manifestado ante el fiscal de instrucción y que apunta a inculpar del homicidio a su cómplice en el hecho, aún prófugo, Sergio Acu. De acuerdo a su versión, la cual dejó más dudas que certezas, el día del hecho, él fue en un remise -desde San Miguel hasta la isla local- junto a Acu, con el objetivo de ir a buscar un "equipo de pesca" que le estaba por vender, y que todavía estaba en la vivienda que ocupó cuando trabajó para Mendizábal, en la misma propiedad del empresario a metros del canal Alem. Siguiendo con su versión, aseguró que al encontrarse con el empresario en el interior de su propiedad, le solicitaron que los acercara en su camioneta hasta esa casa, ubicada a unos 10 kilómetros de la Ruta 12, para buscar las cosas. Al llegar a una de las tranqueras que tiene el camino, Pisani, se habría bajado de la camioneta para abrir la misma, y al volver hacía la Ford Ranger se encontró con que Acu estaba apuntándole a Mendizábal. "Yo no sabía que tenía un arma y le dije que qué estaba haciendo, que para parara, pero no me hizo caso y le disparó primero en el abdomen y ya en el piso le disparó en la cabeza", aseguró. El mismo Acu luego lo habría amenazado con el arma para que lo ayudara a correr el cuerpo agonizante de la victima, hacía un costado del camino, para luego escapar, por el mismo camino por el que habían venido, a bordo de un tractor que pasaba por allí y al que le pidieron que los llevara. "Cuando llegamos a la ruta, Acu se fue y no supe más de él, yo estaba asustado porque me había amenazado a mi y a mi familia y me fui caminando a la Terminal de Zárate", declaró. Pero esta versión, se contradice en muchos puntos con la declaración de todos los testigos y además los mismos magistrados, le hicieron notar que a pesar de las supuestas amenazas, en todo momento, cuando escapó pudo denunciar el hecho -si él no tenía nada que ver- ó incluso, sin denunciar podría pedir ayuda, para que asistieran a Mendizábal. "Usted tenía miedo por su familia, por las amenazas, pero entonces por qué se estaba por fugar al Paraguay cuando lo detuvieron, dejando a su familia", le preguntó el Tribunal, reiteradamente. A su vez, los jueces, dejaron en claro que consideran un tanto "insólita", la coartada, de que había ido desde el conurbano hasta la isla solo para buscar una caja de pesca, en un remise -que el dijo que no pagó- que iba a vender en $150. Ayer, otros testigos, confirmaron que Pisani y Acu, ya habían estado una semana anterior al hecho buscando a Mendizábal, algo que podría agravar la pena ante una sentencia condenatoria, ya que se estaría ante un hecho premeditado. A raíz de esto la fiscal de juicio, en coincidencia con el abogado de la familia, el doctor Martirana, señaló que intentará probar en su alegato que se trató de un homicidio doblemente calificado, por el concurso premeditado de dos personas, criminis causa, que prevé una pena de reclusión perpetua. Entre los testigos que comprometieron la coartada del imputado, estuvo el de una mujer que vive en la portería del campo de Mendizábal, y que vio al imputado las dos veces que fueron a buscar al empresario. Cuando se le pidió si podía identificar en la sala, a la persona que había visto ese día, la mujer miró a Pisani, y se descompuso, debiendo ser asistida por una ambulancia en el mismo ...